miércoles, enero 07, 2015

LA ETERNA CONSPIRACIÓN por Enric González

Propósito a incumplir en 2015, que no falte una 'Zona Cesarini' en este blog. Bastantes se han quedado ya en el tintero de El Mundo y alguna habrá que recuperar. Digo yo.



Cuando dirigía al Real Madrid, José Mourinho solía elogiar el fútbol inglés y lo comparaba con el fútbol español. En Inglaterra, decía, los árbitros eran más competentes y ecuánimes, la prensa especializada era más razonable y no existían las campañas que a él le tocaba sufrir como responsable técnico del Madrid. Pero eso ha cambiado. El fútbol inglés, según Mourinho, está degradándose rápidamente. Antes funcionaba bien. Desde hace una semana es un desastre, porque el Chelsea de Mourinho empató un partido y perdió otro y el Manchester City de Pellegrini le ha alcanzado en el liderato. Al Special One le toca sufrir de nuevo una horrenda conspiración.
El 28 de diciembre, el Chelsea empató a uno con el Southampton.Cesc sufrió un penalti que el árbitro no señaló. Tras el partido, Mourinho afirmó que la prensa, los comentaristas de televisión y los directivos de otros clubes habían lanzado una campaña de presión sobre los árbitros, para que perjudicaran al Chelsea. Las cosas empeoraron el primer día de 2015, cuando el Chelsea se desplazó a White Hart Lane para jugar contra el Tottenham. El técnico local,Mauricio Pochettino, ex del Espanyol, que había perdido sus siete enfrentamientos previos con Mourinho, le doró la píldora antes de que rodara el balón: dijo que el entrenador del Chelsea era un hombre admirable, posiblemente el mejor entrenador del mundo, y consideraba un honor medirse con él. A Mourinho le dio igual. En cuanto empezó el partido montó su propio espectáculo.
Primero fue una posible mano de un defensa del Tottenham dentro del área. El árbitro no pitó penalti y el portugués entonó una larguísima letanía de insultos y maldiciones. Luego consideró queFazio, del Tottenham, merecía una segunda tarjeta por una entrada sobre Hazard, la estrella de los blues, y se lo hizo saber al árbitro y a todo el estadio. No le importó mucho que, acabado el partido, Hazard reconociera que eso no había sido siquiera falta. Mourinho, derrotado por un clamoroso 5-3, proclamó que el árbitro no corría lo suficiente y sugirió que había perjudicado conscientemente al Chelsea. Luego, tras insistir en que existía una campaña contra su equipo, aventuró que el fútbol inglés acabaría perdiendo a Hazard porque los árbitros no le protegían.
La cosa no es nueva. En 2007, antes de trasladarse a Madrid, Mourinho causó bastante asombro durante un encuentro con el Manchester United de Ferguson. El árbitro de aquel partido, Graham Poll, ya retirado, relató su experiencia. Mourinho empezó por gritarle continuamente desde la banda. "Me acerqué a José", escribió Poll, "porque pensé que simplemente estaba reaccionando a la presión ambiental y quería pedirle que fuera más considerado. Pero antes de que pudiera decirle nada, avanzó su cabeza hacia la mía y me dirigió una retahíla de insultos que incluyó un desafortunado comentario personal sobre mí y Sir Alex Ferguson". En concreto, Mourinho dijo que el árbitro Poll practicaba sexo oral con el técnico del Manchester United. Poll no denunció a Mourinho porque se retiraba semanas después y prefería evitar líos.
El diario The Sunday Times indicaba el domingo que los técnicos poderosos estaban abusando de los árbitros y señalaba a Mourinho, para el que pedía una sanción. Veremos. Tal vez Mourinho lamente ahora que el fútbol inglés no sea como el español, donde los arbitrajes son ecuánimes, la prensa se porta de forma razonable, no existen conspiraciones contra un equipo determinado, etcétera. Esas cosas, realmente, parece que sólo ocurren allí donde está él.

Publicado en El Mundo (05/01/2015)


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